Yo...

Siempre me sentí diferente a los demás, desde chiquita lo sentía sin entender por qué e incluso hasta de grande. Y con el tiempo he ido entendiendo que no tiene nada de malo, el ser diferente no era malo, por el contrario me sentía especial por ver las cosas diferentes, por pensar diferente, por tener metas diferentes, y de pronto eso se volvió parte de mí, parte de mi esencia, el querer siempre ser diferente, de buscar cosas fuera de lo común, de hacer cosas que así no más nadie haga porque lo común estaba en todos lados y esa no era yo, yo quería sobresalir de alguna manera entre la multitud, entre la bulla, entre el desorden, así eso significara no hacer nada, de alguna forma quería que la gente me recordara al día siguiente o tal vez por mucho tiempo más.

Es verdad que ser sociable nunca fue mi fuerte, tal vez una época corta y con mucho esfuerzo, pero la verdad es que siempre he preferido estar sola, me acostumbré a estar sola porque no entendía a la gente y lo cotidiano de la vida, nunca me gustaron las rutinas, nunca me gustó  insistir para que las personas hagan lo mismo que yo y me cansé de intentarlo, y definitivamente jamás me gustó hacer las cosas por hacer. Todo debía tener una pizca de emoción y pasión, sino cual era el sentido? Y eso me llevó a muchos lugares, a cumplir muchas metas y a ser feliz por momentos, y creo que nada se siente mejor que haber logrado algo por uno mismo, es uno de los sentimientos más grande que cualquier persona pueda sentir, una satisfacción increíble que no se compara con nada.

Así que acá estoy día a día tal vez sin que muchos me comprendan y yo sin comprender a muchos, tratando de ser yo con una visión única de la vida que la mayoría no comparte. Pero sí, hay algunos pocos que también tienen esa misma locura, esa pasión por la vida que hay en mí, y cuando me los encuentro entiendo el sentido de muchas cosas y el por qué se tenían que cruzar en mi camino. Todo tiene un sentido, todo tiene un por qué, no creo en las casualidades ni en las coincidencias, creo que todo pasa por algo y si llegamos ahí es porque conciente o inconcientemente así lo quisimos, y creo también que todo en esta vida es posible si así nos lo proponemos. No existen barreras, no existen límites más que los que nosotros mismos nos ponemos. Sí, en esta vida todo, absolutamente todo es posible, solo basta con soñar, ser creativo y ponerle harta pasión.

16.03.11.004

Lugares lejanos, lugares irreales

A veces siento que no pertenezco acá, no sé de donde viene ese sentimiento, simplemente aparece como diciendo que nada de esto es real, y de pronto es como si estuviera flotando en un lugar muy lejano que no sé dónde es ni si realmente existe. Es como si ya hubiera estado ahí, como si conociera ya este lugar y que estuviera regresando, algunas veces son lugares verdes y otras montañas muy altas, algunas veces ambas, pero casi siempre son espacios abiertos e impresionantes, imponentes, increíblemente bellos, del tipo que ves en los cuentos y las películas, y quisieras estar ahí aunque no sabes si son reales. Existen realmente o es mi imaginación? Espero que sí, que sean reales.

16.02.28.003

Vida, eres injusta

Tengo que admitir que estoy amargada con la vida, con mi existencia, con todo lo que no comprendo, lo que me rodea y más. Tal vez muchos me dirían que cómo es eso posible teniendo un bebé de 8 meses al cual querer, cuidar, darle amor, tiempo y atención, un pequeño e inocente ser que no sabe nada de la vida, que sólo tiene amor de sobra para darme. Debería ser suficiente y quisiera que lo sea, en realidad soy yo la que muchas veces no sabe como darle todo el amor que esa pequeña criaturita se merece. Lo que más me duele es que sé que podría darle mucho más, si no fuera porque día a día me consume el dolor y el vacío que absorbe mis energías para vivir, cada pedacito de mi existencia sin que nadie lo comprenda.

Sí, me está carcomiendo por dentro y ya no sé quién soy, me pregunto si aun queda algo de mí y si algún día podré salir de este hueco tan profundo. No es que no quiera, no es que no lo haya intentado pero cada vez que lo hago caigo más profundo y nadie lo puede ver, nadie siente lo que yo y no los puedo culpar, nadie quiere estar alrededor de una persona triste y menos si no lo comprenden. Aun así lo vuelvo a intentar cada día, y lo que más quiero es volver a sentir, tener esa alegría por vivir y sobretodo volver a sonreir. Volver a tener energías y las fuerzas para vivir y poder darle a ese pequeñito todo lo que se merece y muchísimo más. Pero sé que la única manera de volver a sentir esa inmensa felicidad, es enfrentando el dolor que siento y al cual le tengo tanto miedo, ese que ha logrado que bloquee cualquier tipo de emoción en mí, dejándome vacía e indiferente ante cualquier circunstancia, ante cualquier persona, provocando un daño colateral en los que me rodean.

No sé como volver a ser yo otra vez, me he rodeado de fotos antiguas y nuevas, de momentos felices buscando encontrarme pero siento que miro a una persona que no soy yo, que tal vez ya no exista al igual que los otros en las fotografías, que al irse se llevaron un pedacito de mí que tal vez nunca podré recuperar. Cómo se vuelve a vivir? Cómo se vuelve al camino cuando estás tan lejos de él? Dónde quedaron las ilusiones y los sueños, las canciones que me hacían soñar despierta... A veces quisiera que haya una fórmula mágica que hiciera que todo esto desapareciera porque no puedo enfrentarlo, lo que siento, lo que me está tocando vivir, qué no haría para que estos sentimientos desaparecieran...

16.02.23.002

Vida nueva

Han pasado dos años desde que me fui pero creo que es la primera vez que entro a mi cuarto y siento que ya no pertenezco a ese lugar. Pensé que ese día nunca iba a llegar, el momento en que me sentiría como una extraña en un lugar que fue mío y de nadie más durante 8 años, que vio pasar tantas etapas, tantas momentos, tantos cambios y tantas metas que costaron sudor y lágrimas. Hoy lo vi como un lugar que se congeló con los recuerdos que dejé y esa ya no era yo. Las dos rosas colgadas a la entrada siguen ahí dos años después, colgadas para recordarme las épocas en donde sólo éramos dos y todo era más simple. El plato de mi hija adorada y fiel compañera, Wendy, sigue ahí en el mismo lugar. Durante más de un año desde que me dejó, seguí llenando su plato con agua, la cual se iba evaporando poco a poco hasta que era momento de llenarlo otra vez. Cada vez que entraba a mi cuarto la saludaba y le hablaba como si aun estuviera ahí. Era mi manera de negar que ella, quien me acompañó durante quince años y los ocho que estuve ahí, ya no estaba. Era mi manera de engañarme y hacerme creer que aun estaba ahí, al igual que su cama, su ropa y su correa, porque era muy doloroso dejarla ir. Sin querer en algún momento dejé de llenar el agua pero ahí siguen los dos platos como un recordatorio.

Mis agendas que buscaba cada fin de año con tanto empeño, la que me acompañaría durante todo el siguiente año, que llenaría de palabras y dibujos, tenía que ser perfecta. Pero los tiempo ahora son otros, poco a poco se me hacía mas difícil conseguir una agenda con la cual identificarme, porque ahora todo va directo a la computadora. Este año recién comienza y el año que terminó ya no me tomé la molestia de buscar la agenda perfecta. Además me di cuenta que si igual tengo un celular a la mano la mayor parte del tiempo, tal vez era hora de modernizarme y finalmente dejar las hojas de papel para escribir en un blog. No, no fue una decisión fácil, me rehuse durante bastante tiempo porque me gusta escribir y personalizar mi agenda, con lapiceros de colores, de diferentes tipos, stickers, dibujitos, etc. Pero por ahora no me quedó otra, las agendas han dejado de ser una parte importante de mi vida, pero ahí están todas para recordarme que fue una buena etapa.

Mi adorada cama de plaza y media que era todita para mí, ahora solo sirve para poner cosas encima. Mi equipo de sonido, hasta ahora extraño conectarlo a la laptop o el celular y escuchar música a todo volumen a toda hora, era el mejor desestresante que podía existir. Mis cuadros que se quedaron por falta de espacio, entradas de conciertos, cuadernos, posters, ropa, adornos, maquillaje, todas las cosas con las que me identificaba y me sentía yo.

Tal vez fue un error dejar cosas que en ese momento no parecían importantes, no eran imprescindibles y por falta de espacio no las podía llevar, pero también creo ahora que al dejarlas me perdí y bastante. No, ya no soy la misma persona y eso está más que claro, pero aunque ya no pertenezca a ese lugar, aun quedan cosas que me definen. Aun no sé quién soy, por lo que parece ser el momento perfecto para comenzar con este asunto llamado blog. Por ahora soy una persona que perdió mucho y aun sufre por ello, que trata de no perder las esperanzas y de poder volver a ver el mundo con alegría, ese es todo el optimismo que puedo tener por ahora. Y sólo se lo puedo agradecer a mi hijo de 8 meses que es quien me ha salvado y por quien cada día vuelvo a intentar ser feliz y sí, tal vez suene irónico pero entre tanto sufrimiento, soy feliz gracias a sus sonrisas y el amor tan inocente y desinteresado que me demuestra cada día. Definitivamente eres el ángel que llegó para salvarme la vida, gracias vida mía.

16.02.12.001